Vecinos denuncian ruido y problemas de movilidad mientras comercios de la zona reconocen un aumento de actividad económica desde la remodelación del estadio El nuevo Bernabéu vive inmerso en una polémica constante. Desde la remodelación del estadio, el Real Madrid no ha podido respirar del todo tranquilo con su “nueva” casa. Quejas vecinales, controversias públicas, procedimientos judiciales… Las oficinas del conjunto blanco echan humo cada vez que se pone en duda el impacto del proyecto en su entorno y en la propia ciudad de Madrid. Y es que el renovado estadio ha dejado de ser únicamente el escenario de los partidos del equipo que ahora dirige Álvaro Arbeloa. Conciertos multitudinarios en el pasado, actos corporativos y nuevas experiencias comerciales han disparado la actividad durante todo el año. Lo que para algunos representa un salto hacia la modernidad y el posicionamiento internacional de la capital, para otros supone una pérdida de tranquilidad difícil de asumir en el día a día. Para María Sánchez, vecina desde hace más de tres años, la transformación entra dentro de la evolución lógica de una gran ciudad. “Es cierto que antes había menos cosas. Ahora hay más eventos, sí, pero también hay más vida y más movimiento económico. Yo lo veo positivo”, explica. Reconoce que el nivel de ruido ha aumentado, sobre todo con actividades extradeportivas, aunque considera que se están tomando medidas. “No es perfecto, pero creo que están intentando mejorar la insonorización. Un recinto de este tamaño en pleno centro urbano siempre va a ser complicado”. Muy distinta es la percepción de Javier Ortega, que llegó al barrio hace una década y ahora admite que se plantea marcharse. “La calidad de vida ha bajado muchísimo. Antes sabías cuándo jugaban y te organizabas. Desde que empezaron con los eventos extradeportivos cada semana hay algo”, señala. Para él, el principal problema no es solo lo que ocurre dentro, sino lo que sucede después. “Estos eventos terminan tarde y la gente se queda por la calle. Hay ruido, suciedad y movimiento hasta altas horas. No es únicamente el estadio, es todo lo que genera alrededor”. Aun así, entiende que el conflicto haya acabado en los tribunales. “Me parece bien que exista un proceso judicial para aclarar responsabilidades. Es un proyecto enorme en medio de una ciudad y alguien tiene que poner límites. No estoy en contra de que exista actividad, pero sí de cómo se está gestionando la convivencia”. Pero no solo las viviendas reciben cierto impacto. Los bares, restaurantes y locales del entorno también se ven beneficiados y perjudicados a partes iguales por esta nueva realidad. Entre ambas posturas se sitúa Luis Moreno, propietario del bar La Pelaya a pocos metros del recinto, que vive cada jornada con una mezcla de oportunidades y dificultades. “En términos de negocio, es evidente que ingresamos más. Los días de eventos grandes facturamos bastante más que antes, sobre todo con conciertos porque la gente permanece más tiempo”, explica. También ha cambiado el tipo de clientela. “Ahora viene mucho turista extranjero y público joven que antes no aparecía por aquí”. Sin embargo, no todo son ventajas. “Los costes han subido, desde alquiler hasta suministros”. Por eso su valoración es equilibrada. “Diría que es positivo, pero con matices. Nos ha dado visibilidad y oportunidades, pero también más estrés y más dependencia de lo que pase en el estadio. Antes teníamos más clientes habituales del barrio”. El nuevo Bernabéu simboliza, en definitiva, un cambio de modelo. Un recinto que aspira a funcionar los 365 días del año en pleno entorno urbano genera inevitablemente tensiones. El desafío para el club y las administraciones será encontrar el punto de equilibrio entre la ambición económica y la convivencia vecinal, mientras el debate continúa muy presente en las calles que rodean al estadio. Navegación de entradas Arbeloa calienta el derbi y confirma el regreso de Mbappé: “Mañana va a jugar seguro” El Real Madrid conquista Estambul y asegura su billete para los playoffs